
Esta expresión que nos aconseja conformarnos con lo que se pueda obtener aunque sea poco no parece que se la apliquen estas grandes empresas que están acaparando nuestros terrenos agrícolas y forestales en una supuesta defensa del fomento de las energías renovables. Para ellas hay un mayor beneficio en destruir los suelos agrícolas y naturales, han invertido los términos: ‘más da una piedra’ … al menos por el momento, hasta que encuentren otro filón.
La Fiscalía Provincial de Valencia investigará si hay o no delito ambiental en el proyecto de la macroplanta proyectada en los municipios de Villar del Arzobispo, Llíria, Andilla y Casinos.
Y la denuncia no salió de las instituciones que deberían haber detectado las irregularidades … no. La denuncia tuvo que partir de la asociación ‘Defiende tu pueblo. Serranía-Camp de Túria’, un grupo de gente que ha tenido que reconvertirse en un grupo de investigación obligado para simplemente defender los pueblos. (ver noticia en Las Provincias)
¿Y cuál es la empresa que intenta sacar beneficios del desaguisado? RENOVALIA
Sepamos un poco más de ella.
Su origen está en el grupo alimentario albaceteño Forlasa, fabricante de quesos como El Ventero, Gran Capitán, El cigarral o Don Bernardo. Hacia 2005 la empresa empieza a interesarse por las energías renovables creando RENOVALIA ENERGY y, hasta tal punto descubre que el campo también puede generar productos energéticos, que, en 2010, acaba vendiendo su división de productos alimenticios al grupo francés Lactalis.
A ver si va a resultar que es verdad que ‘Spain is different’ y que en otros países se preocupan más por las cosas de comer que aquí.
RENOVALIA había descubierto que las llanuras manchegas eran más rentables si producían energía. Porque RENOVALIA posee plantas que venden directamente la energía, sin contratos intermedios con comercializadoras, es el libre mercado y, oye, ¡ancha es Castilla!
Culos inquietos
La familia Ortega, la otra, no la de Amancio, no la del parque eólico Delta en Zaragoza, la familia Ortega albaceteña, después de expandirse internacionalmente, consideró más ventajoso vender RENOVALIA al fondo de inversión estadounidense CERBERUS en 2015.
Y como pasa con esto del interés sobre las energías renovables y su compromiso con la descarbonización y la lucha contra el cambio climático, pues eso, que el fondo buitre CERBERUS vendió RENOVALIA a otro fondo buitre, esta vez italiano, el F2i.
Cerrando el círculo
Una cosa lleva a la otra y Castilla-La Mancha da el siguiente paso en la sustitución de cereales y quesos por cosa más tecnológica y moderna, el hidrógeno verde, y así Iberdrola se encarga de procurar este nuevo negocio con fondos europeos.
Vaaale, seguro que Iberdrola, tan preocupada por el medio ambiente, invierte para su saneamiento.
¡Ah! Pues no está tan claro. La generación de hidrógeno estará destinada a la industria de fertilizantes químicos Fertiberia (bueno ahora les llaman algo menos agresivo: ‘nutrición vegetal’ le dicen).
Nada puede fallar en este círculo virtuoso: planta ‘renovable’ fotovoltaica-hidrógeno ‘verde’-’nutrición vegetal’
¡Uy!, ¿y el agua? … ¿es que nadie nos va a explicar cuánta agua necesita la generación de hidrógeno? … porque el hidrógeno se extrae del agua, separando sus componentes mediante electrolisis.
¿Y Green Cobra, qué?
En nuestra comunidad también vamos a tener nuestro ‘salvamento verde’ en forma de ‘hidrógeno renovable’. El Gobierno ha autorizado una subvención de 150 millones de euros al proyecto Green Cobra. Será en Castellón, esta vez enfocado a la industria cerámica.
SUGERENCIA: para ir con los tiempos, a la industria cerámica se la podría denominar ‘expresión artística verde’
Por si no teníamos bastante con el Cluster del Maestrazgo, ahora ampliamos con el Cluster del hidrógeno de la Comunitat Valenciana
Como queríamos demostrar: en nuestros pueblos, más da una piedra … pero a los fondos de inversión y grandes empresas
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