
Se necesita tener mucha ingenuidad para plantear esa pregunta. Se trata del Maestrazgo, de ‘nuestro Maestrazgo’ … sí, ‘nuestro’, como la Amazonia, como la Antártida, como nuestros pueblos … sí, ‘nuestro’, de la gente. Es parte nuestra, simplemente porque nos da vida y su destrucción nos la quita.
No, no es injerencia, no es meterse en donde no te llaman, es SOLIDARIDAD, es compartir los temores ante el sacrificio de su territorio de quienes habitan la comarca.
Votamos y dejamos que los elegidos gestionen ‘nuestro’ patrimonio natural, confiamos en que lo mejorarán y nos encontramos con que lo venden para rentabilizarlo. Está bien, se trata de economía; pues apliquemos aquello de la satisfacción del cliente: la satisfacción será posible cuando el producto cumpla todas las expectativas que prometía … ¿pasa esto con las macroinstalaciones de renovables?.
Es comprensible, es difícil oponerse a ofertas que amplíen el presupuesto municipal como fácil opinar desde la lejanía; sin embargo, nos agrede con la misma intensidad aunque no vivamos allí, de la misma forma que está agrediendo a las generaciones futuras a las que no se les ha pedido permiso.
Que nuestras autoridades aprovechen la inactividad y desconexión vacacional de agosto para aprobar legislación y proyectos impopulares es una vieja práctica, pero no hace su acción menos indigna. Ayer se publicó en el BOE la autorización y declaración de su ‘utilidad pública’ del parque eólico El Cid I que afecta a Cantavieja y Mirambel en Teruel y a Portell de Morella, Cinctorres y Morella en Castellón. Total, en todo el Maestrazgo habrá 22 parques eólicos.
Y no solo está pasando en el Maestrat castellonense, también en comarcas interiores alicantinas y valencianas
Se lee en la prensa que el Ministerio de Transición (¿hacia qué?) Energética ha otorgado la autorización, que el gobierno de Aragón está a favor y el de la Comunitat Valenciana en contra y no podemos pensar más que en que se trata de una puesta en escena. El gobierno central manda su mensaje a quienes lo elijen: ‘nosotros nos preocupamos por el desarrollo de las energías renovables’. El gobierno de Aragón, por su parte, lanza otro mensaje: ‘van a haber inversiones en nuestros pueblos vaciados’. Por último, nuestro gobierno autonómico: ‘nosotros no queríamos pero estamos en minoría frente a las otras dos administraciones’ … y todo el mundo contento y los respectivos votos asegurados.
Y volvemos a hacernos la pregunta: ¿es inevitable? ¿dónde están los beneficios?
Aquí podéis ver el vídeo de la noticia y algunas declaraciones al respecto (RTVE-Telediario 1, a partir del minuto 19:10)
Llama la atención la afirmación: ‘La zona no ha tenido inversiones en décadas’
Y la pregunta es ¿por qué? Quizás hay confusión entre quienes votamos y esperamos que las inversiones ‘para compensar desigualdades’ las realicen las administraciones. Sin embargo ‘durante décadas’ no las ha habido, solo ahora, con el interés de las empresas se habla de inversión y de nuevo sale a flote la ingenuidad: ¿por qué le llaman inversión cuando quieren decir negocio?
Otra frase, esta vez del alcalde de Tronchón: … ‘significa gasolinera, cajero automático, gas ciudad, piscina…’
Y de nuevo surge la pregunta ¿no será que la administración (aragonesa o la que sea) no ha planificado equitativamente entre los pueblos administrados y no ha tratado de eliminar sus carencias durante esas décadas? ¿ahora de repente se acuerdan?
Y nos preguntamos si todos esos millones de los fondos Next Generation no servirían para revitalizar los pueblos afectados sin necesidad de destruir el entorno. Porque, ya que no se les ha preguntado a las generaciones que vendrán (si les dejamos, claro), ¿no sería mejor no fastidiarles el futuro?
Es verdad, nos machacan con que es urgente, hemos de hacer una transición energética enorme en poco tiempo y surgen algunas preguntas:
– ¿hacer una transición en poco tiempo es lo mismo que sin reflexión? ¿es que no quieren que nos dé tiempo a pensar?
– ¿y por qué se da crédito décadas después a la defensa del movimiento ecologista en defensa de las renovables? ¿tenía razón? ¿no estábamos en declarar al ecologismo como terrorismo?
– ¿y por qué se han de desplegar las renovables utilizando territorio natural cuando existe tanto degradado alrededor de autopistas o en los tejados? ¿es que es más barato?
– ¿por qué han de instalarse en grandes superficies rurales que requieren transportar la energía generada a grandes distancias cuando la energía renovable es más eficaz en la proximidad? ¿es que las ciudades merecen mejor trato que los pueblos?
¡Ah, bueno, que está la salvación por el turismo! Cerrarán las puertas el 1 de septiembre para poder volverlas a abrir el 1 de julio del año siguiente … y mira, no habrá árboles pero esos meses habrá cajero, gasolina, gas y piscina y, si se ruega mucho, la luz más barata. ¿Y el queso Tronchón? Pues que se haga con las ovejas y cabras eléctricas.
Otra vez: ¿es inevitable? ¿no pueden las administraciones sentarse y sacar adelante una alternativa a las macroinstalaciones? … porque, oye, cuando se lo proponen lo hacen, aunque tengan disparidades. Igual tendríamos que recordárselo y, aún más, exigírselo.
Señorías, les pagamos … busquen mejores soluciones.
Hemos aceptado, porque nos lo han hecho creer, que son las grandes empresas y las multinacionales las que traen el progreso. Quizás hay otro tipo de progreso que vendría de las inversiones de los impuestos que se les perdonan a esas grandes empresas y financieras ¿hemos de recordárselo a nuestros ayuntamientos?
Viene bien aquí aquello de ‘no es lo mismo valor que precio’.
Deja un comentario