PENSAR MI VOTO: ¿qué mundo queremos?

A estas alturas ya sabéis que lo que queremos desde este blog es animar a pensar lo que nos rodea desde todos los puntos de vista posibles y hay tantos como personas. Con ello, lo que nos proponemos es hacer frente a que nos consideren ‘incapaces de entender’. Es verdad que, a veces, es complicado, pero no queremos aceptar lo que se nos dice sin más.

Siempre animamos a cambiar la perspectiva y esta vez vamos a hacerlo con la elecciones europeas.

Para terminar esta pequeña serie de reflexiones sobre ellas, vamos a intentar tener una visión global de lo que representan las candidaturas.

¿Qué conclusiones podemos sacar de todas las candidaturas?

Aunque la creación de la Europa común fue estrictamente económica, poco a poco, las propias sociedades de los países implicados fueron exigiendo la construcción de una Europa social. Porque sí, las sociedades de los distintos estados eligen los partidos que les gobiernan y esos gobiernos luego formarán parte del gobierno de la Unión Europea y, dependiendo de sus propias políticas, podrán intervenir en la legislación europea. Lo triste es que, en los últimos años, la parte económica está aplastando la parte social. Los partidos elegidos en los diversos países han ido inclinando la balanza hacia el crecimiento económico sacrificando todo lo que no conlleve beneficios.

Podríamos establecer unos bloques según el modelo económico que defienden:

– hay quienes piensan que lo importante es asegurar un crecimiento económico aunque eso signifique la pérdida de servicios sociales y perjudique el medio ambiente. Sus propuestas de legislación quieren mejorar sobre todo la ayuda a las empresas.

– los hay que defienden que ese crecimiento no tiene límites porque no es verdad que el cambio climático sea una realidad. Sus propuestas legislativas se orientan a la derogación de las leyes que protegen el medio ambiente.

– los hay quienes creen que es posible un crecimiento apoyado en reglamentos y directivas que protejan el medio ambiente en distintos grados

– los hay que, ante las evidencias del cambio climático, recomiendan un cambio de modelo que prime el bienestar de las personas frente al modelo capitalista

Llama la atención un numeroso grupo de candidaturas que defienden lo local porque no se ven representados en otras y defienden un apoyo singular a las zonas rurales.

Por último hay candidaturas oportunistas que aprovechan un tirón mediático que, sin programa y, por tanto, sin respeto a sus votantes, aspiran a vivir de un sueldo y cuya existencia posiblemente unirán a aquellas que defienden el modelo establecido o a aquellas que, además, quieren derogarlo todo.

Los sectores que más afectan al territorio rural

Tal vez nos queda un poco lejos que se reclame crecimiento en algunos sectores industriales, incluida la fabricación de armas o la de productos químicos o, incluso, la del automóvil, pero todas ellas terminarán afectándonos bien en nuestra salud, bien en nuestras propias economías domésticas.

También el soporte del modelo económico vigente que son los sistemas fiscal y financiero perecen lejanos; sin embargo, tienen repercusión directa en la gestión de nuestros ahorros y en la existencia de servicios sociales públicos.

Más evidente es la relación de tres sectores en los que el modelo económico vigente parece estar amparándose: el sector primario, principalmente la agricultura y la ganadería, el turístico y el de la construcción.

Nadie nos aclara que, también en el caso de la agricultura, hay modelos distintos que tienen que ver entre otras cosas, con la diversidad de cultivos, con el equilibrio secano-regadío según los recursos hídricos naturales, con el tipo de semillas utilizadas que necesitan más o menos productos fitosanitarios y con el tipo de tierra cada vez más necesitada de fertilizantes.

Llama la atención que las candidaturas que más parecen defender la agricultura, lo que en realidad defienden es un modelo basado en modelos industriales orientados al máximo rendimiento. Los datos lo corroboran, los cultivos industriales son los que más aumentan.

El otro gran sector que afecta a los territorios es el turístico. Estamos viendo cómo hay protestas en zonas saturadas que están acabando con los recursos naturales y hay un declarado interés por fomentar la industria turística. Basta prestar un poco de atención al bombardeo mediático sobre la bonanza del sector con tantos o cuantos millones de visitantes y tantos o cuantos millones de ingresos previstos. ¿Qué haremos cuando se hayan saturado y degradado una a una las zonas turísticas que se van instalando?

Un último sector hay que mencionar, el de la construcción. Siempre aparece para la obtención de capital. Para mantenerlo se incrementan las ayudas a la promoción de viviendas que, o bien quedarán vacías o bien acabarán en manos de fondos financieros que las explotarán para alquiler o bien, con esto de fomento del turismo, acabarán siendo casas y pisos turísticos.

La energía necesaria para mantener estos sectores

Todos los modelos actuales que hemos visto necesitan infraestructuras que, por mantener esa cultura del exceso, se diseñan cada vez más grandes y con mayor impacto sobre el territorio.

A la vez esa tendencia a lo industrial hace que también la necesidad de energía sea enorme. Como solución, ya lo conocemos, en lugar de analizar las necesidades energéticas para cada zona concreta, se aplica un diseño energético con intención de sacar el mayor rendimiento posible y así, una necesidad y, por tanto, derecho como es la energía necesaria para vivir en condiciones dignas, se transforma de nuevo en fabricación industrial y, como se entiende como sector económico industrial, todo queda supeditado al beneficio, incluido el territorio agrícola o forestal que se sacrifique.

Conclusión

SÍ nos importa el modelo económico que se aplique y SÍ nos importan los modelos sectoriales que lo acompañen, en ellos entran en juego nuestras tierras o nuestros recursos hídricos y, en última instancia, nuestra salud.

Hay que pensar muy bien nuestro voto: ¿queremos un modelo económico que nos mata o queremos cambiarlo?

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