Si tú me dices economía, lo dejo todo

Reactivar la economía, atraer inversión extranjera, facilitar la actividad empresarial, son frases que se repiten continuamente y, por repetirlas, se nos han grabado en nuestro cerebro sin que nos paremos a pensar en su significado o en las diferentes interpretaciones que se hacen de ellas.

Casi siempre van asociadas al concepto de desarrollo aunque nadie nos haya explicado qué tipo de desarrollo estamos impulsando. ¿Desarrollo es lo mismo que crecimiento?

A veces esas ideas van acompañadas de otras como bienestar social, sanidad pública o educación y entonces parece que unas se compensan con las otras. Lo sospechoso es que nunca vayan junto a otras como convivencia, tolerancia, justicia social y similares. Quizás porque, en nuestra sociedad, nos hemos empeñado en que suenen a blandura y debilidad a fuerza de menospreciar actitudes como respeto, generosidad o empatía.

Las palabras son importantes, el vocabulario utilizado modela la disposición mental, nos acostumbra a analizar las situaciones con determinadas palabras y no otras. Cuando se habla de economía manda el movimiento y la velocidad. Todo debe hacerse rápidamente, ¿las consecuencias? … ya se verán.

Muchos programas económicos electorales aterrorizan (unos más que otros, cierto): nada de lo anterior es válido, todo hay que cambiarlo y, además, cuanto antes.

Parece que nuestras playas están para explotarlas

Nos explicaron, y aprendimos, eso de las DANAs, esas tormentas que, en nuestra tierra, pueden ser muy destructoras. Aprendimos que vivimos en un entorno, el Mediterráneo, que, por tratarse de un mar interior que se calienta más, los riesgos son grandes y van en aumento.

En 2020 el MedECC-Mediterranean Experts on Climate and environmental Change elaboró un informe del que se publicó un Resumen para los responsables de la formulación de políticas en el que, entre otras cosas, se decía:

Se prevé que las costas mediterráneas sufran perturbaciones aún más graves debido a la urbanización intensiva y otros usos del suelo, que podrían empeorar a medida que disminuya la disponibilidad de suelo y continúe el crecimiento de la población.”.

“Las zonas urbanas y periurbanas están creciendo rápidamente en todo el Mediterráneo, especialmente a lo largo de las costas. La urbanización es uno de los principales factores de pérdida de biodiversidad y de homogeneización biológica”.

Es probable que las condiciones climáticas cada vez más extremas y la contaminación de la cuenca [mediterránea] provoquen vulnerabilidades económicas y riesgos de mayor intensidad que en otras regiones europeas “.

Un ejemplo, las tormentas de diciembre de 2016 y enero de 2017, ¿cuánto nos costaron? . La recuperación de los puntos de la costa de la Comunidad Valenciana afectados, 8.350.000 € (datos del Ministerio de Transición Ecológica).

Imagen de una de esas operaciones de recuperación en Cullera

¿Atenderán nuestros gobernantes esas recomendaciones o de nuevo ganará la ‘economía sin reflexión’?

Por las declaraciones no parece. Con referencia a la Ley de Costas, “Mazón ha afirmado que se trata de una norma “que es ideológica y está haciendo mucho daño a la Comunitat”. “Por eso vamos a proteger nuestras playas, a recuperarlas, y lo haremos compatible con el crecimiento y el modelo turístico que va a seguir dando la bienvenida a todo el mundo” (Marina Alta.es, 10/07/2023).

Bueno, si se pretende derogarla, al menos que seamos conscientes. Sepamos de qué va esto de la Ley de Costas.

Trasvasemos agua, que es barata

Habíamos conseguido (la sociedad en conjunto) entender que el caudal ecológico es aquel con el que un río puede permanecer ‘vivo’. Estábamos aprendiendo a aceptar que el agua es un bien escaso y que no se deben sobreexplotar sus fuentes.

Lo dice el Banco Mundial: Nueve de cada 10 desastres naturales se relacionan con el agua. Los riesgos climáticos vinculados con el agua se propagan a través de los sistemas alimentarios, energéticos, urbanos y ambientales.

Y sigue diciendo el banco: se estima que el cambio climático obligará a más de 140 millones de personas a migrar dentro de sus países para 2050. Quizá para ese año, nuestros hijos tengan que buscar otras provincias donde poder vivir porque la nuestra se habrá convertido en desierto a fuerza de no respetar el ciclo de recuperación de los manantiales.

Los expertos hablan de cosas como ‘uso ético del agua’, ‘derecho al agua’ vinculado a una ‘vida digna’, ‘gestión solidaria y justa del agua’ porque la población crece y la ‘seguridad alimentaria’ debe llegar a todos.

Compatibilizar todos esos conceptos está costando muchos esfuerzos de comprensión y no siempre se consigue. Habíamos empezado a entender que trasvasar agua para mantener explotaciones agrícolas que, previamente, han acabado con sus aguas superficiales y subterráneas, ni es justo, ni es eficiente y, ahora, de nuevo iniciamos la guerra por el agua. ¿No sería mejor proporcionar salidas a otro tipo de explotaciones agrícolas asegurando la supervivencia de nuestros ríos y aguas subterráneas?

No parece que nos importe mucho, seguimos fomentando los cultivos de riego con una agua que no tenemos para convertirnos (ya lo somos) en la huerta de Europa y vender productos al extranjero para que podamos comprar esos mismos productos importados de otros países … ¡salvemos el negocio!, pero ¿de quién?

No es solidario coger más agua a un río que no riega nuestros huertos. Además atenta contra el futuro de otras gentes a quienes les queremos quitar el agua, también el nuestro. ¿No deberíamos aliarnos con la naturaleza en lugar de ir contra ella?

Se están abriendo viejos frentes. El presidente del PP valenciano (ahora presidente de la Generalitat): «Lucharé por devolver el trasvase del Ebro a la agenda política» (El Periódico de Aragón, 19-01-2022).

La siguiente, es una imagen de la evolución del delta del Ebro que decrece por la falta de sedimentos que se quedan en los embalses aguas arriba, por el ascenso del nivel del mar y la salinización de los acuíferos que restan aportación de agua dulce tan necesaria para la vida del delta.

Los chollos de las inversiones extranjeras

En esto están de acuerdo tanto el presidente de la Generalitat saliente como el entrante: “Mazón mantuvo una reunión el pasado 20 de junio en el Palau con Ximo Puig para transmitir imagen de seguridad y estabilidad, «certeza y apoyo» a las empresas extranjeras que han mostrado su interés por instalarse en la Comunidad Valenciana” (El Mundo, 06-07-2023).

Cuando se leen titulares anunciando a bombo y platillo ‘la gran oportunidad de que la empresa X se instale en suelo español’, necesariamente se ha de pensar ¡qué suerte tenemos los españoles!, tan listos que se creen los europeos del norte y somos nosotros los que nos llevamos el gato al agua.

Necesariamente, también, se ha de estar de acuerdo con esos titulares porque dudar de los beneficios que traen bajo el brazo estas instalaciones sería antipatriota… de acuerdo, no hay que discutir, es un chollo.

Ahí sí, tenemos que ser solidarios con las empresas: les cederemos terrenos baratísimos, les concederemos beneficios fiscales, les prepararemos las infraestructuras para que tengan mínimo gasto, cuando tengan problemas y no se priven de declarar un ERE, les compensaremos para que no se vayan a otro sitio y, si por casualidad, les va mal el negocio, pues estaremos ahí para retribuirles las pérdidas.

Un ejemplo. Ya pasó en nuestra comunidad con el proyecto Castor en Vinaròs. A pesar de haber provocado numerosos terremotos, se indemnizó el cese de actividad a la empresa Escal UGS, participada en un 66,7% por ACS de Florentino Pérez, con 1.350 millones de euros.

“El que será el nuevo gobierno de PP y Vox tiene la vista puesta en la gigafactoría de Volkswagen en Sagunto, la electrificación de Ford Almussafes y, sobre todo, las posibles conversaciones con Tesla para ubicar en la provincia de Valencia la segunda fábrica europea de ensamblaje de vehículos” (El Mundo, 06-07-2023).

Profundicemos un poco. Los tres macronegocios tienen que ver con la industria de automóviles eléctricos, con sus baterías.

El director y fundador del Instituto Mixto con la Universidad de Zaragoza, CIRCE-Centro de Investigación de Recursos y Consumos Energéticos, representante del capítulo español del Club de Roma, catedrático de Termodinámica y profesor emérito de la Universidad de Zaragoza, Antonio Valero, lidera, junto con su hija Alicia, también investigadora de la misma universidad y directora del grupo de investigación de Ecología Industrial, un grupo internacional que, desde hace varios años trabaja en el cálculo de las existencias de los distintos minerales a nivel planetario. El equipo lleva años señalando la incompatibilidad de los proyectos de electrificación de los coches con la existencia y disponibilidad de los distintos minerales necesarios para la fabricación de vehículos eléctricos.

Sus pronósticos: no hay minerales suficientes para abastecer la demanda de la industria del automóvil (contando solo con la del automóvil), nos vamos a tener que acostumbrar a un futuro compartiendo vehículos, sin coches en propiedad y, más aún, las perspectivas de la humanidad no van más allá de cinco o seis generaciones.

¿Apocalíptico? En opinión de la comunidad científica, realista.

Parques eólicos, allá donde quepan

También la escasez de materiales afecta a la fabricación de aerogeneradores. Eso no parece importar demasiado. Ahora mismo España se nos presenta como el sitio ideal para que las empresas puedan hacer negocio con las energías renovables.

Más declaraciones de nuestros presidentes, saliente y entrante, de la Generalitat

“Asimismo, ha apuntado [Ximo Puig] que, aunque «es cierto que las renovables pueden molestar paisajísticamente a veces», la «gran ventaja» de las renovables es que son «reversibles». «Hay otras maneras de producir energía que producen un mal irreversible y están permanentemente matando al planeta, pero tanto las fotovoltaicas como las eólicas, cuando haya otro tipo de producción se podrán sacar y el paisaje continuará igual», ha resaltado.

Por su parte, el presidente del PPCV, Carlos Mazón, ha alertado, en declaraciones a los medios, que «la Comunitat Valenciana se está quedando sin energía». «Son ya siete años con prejuicios y complejos, perdiendo inversiones, empleo y oportunidades«, ha denunciado. «Estamos perdiendo el tren de la energía frente a muchas otras comunidades y muchas otras regiones de Europa, lo que no solamente nos está haciendo menos competitivos, sino que además está provocando que quienes más lo necesitan se estén quedando sin posibilidades de afrontar sus necesidades energéticas», ha lamentado.

Finalmente, ha censurado que «no estar apostando por energías renovables por prejuicios y por falta de capacidad, como se tendría que estar haciendo, es una malísima noticia». «Tendremos que revertir (esta situación)», ha prometido”. (Valenciaplaza, 10-12-2022)

Muchas son las preguntas que nos podríamos hacer. Por ejemplo:

– Señor Puig, ¿puede darnos datos de valoración del deterioro producido por la instalación de un parque eólico y cuánto nos puede costar su posterior recuperación?

– Señor Mazón, ¿eliminar prejuicios quiere decir que hay que poner en marcha cuanto antes las instalaciones de parques eólicos proyectadas?

No podemos entrar ahora en detalles, pero ¿se van a recuperar los proyectos de parques eólicos tal y como están proyectados?

Porque hay que recordar que la elección de sitios para la instalación no depende de un mapa que los expertos y nuestras administraciones hayan elaborado para saber cuáles son los sitios idóneos para llevarla a cabo. La realidad es que son las empresas las que proponen los proyectos y las que realizan el estudio de impacto ambiental y, sí, las administraciones estatal y autonómica los supervisan, pero, también es cierto, lo hemos visto por sus declaraciones, que, antes que planificar las necesidades, está el negocio.

Nos presentan la palabra negocio unida a puestos de trabajo, pero nadie pide seguridad para que se mantengan esos puestos o qué va a pasar cuando el negocio cese.

Y, más aún, ¿qué va a pasar con los pueblos que alojan esos proyectos cuando el beneficio de las empresas no se considere ya rentable?

Da miedo pensar en lo que se nos viene encima.

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