A veces los desastres no están tan lejos

Tenemos la suerte de vivir en la ‘parte desarrollada’ del planeta y, por ello, cuando tenemos noticia de catástrofes ecológicas, aunque sean cercanas, o bien no las consideramos como tales catástrofes, o bien pensamos que podemos solucionarlas y recuperar los destrozos que se hayan podido producir.

Nos han acostumbrado a pensar que ‘las autoridades lo saben todo y que debemos confiar en sus decisiones’ y que ‘ellas buscarán la mejor solución’. Sin embargo, nos olvidamos de que las autoridades que elegimos son personas como nosotros, con intereses como nosotros, con ofuscaciones como nosotros. Que pueden equivocarse o, aún peor, que defiendan sus propios intereses sin preocuparse por prever las consecuencias.

Algunos ejemplos de catástrofes ambientales relacionadas con el agua sobrevenidas por decisiones erróneas de las autoridades.

‘El Mar de Aral, entre Uzbekistán y Kazajistán, que tuvo una superficie de unos 67.300 kilómetros y que suministraba una sexta parte de todo el pescado que se consumía en la Unión Soviética, fue perdiendo flujo a medida que los ingenieros de la URSS desviaban los ríos que lo alimentaban para nutrir las secas estepas, con el objetivo de crear enormes campos de arroz y otros cultivos. Hoy, sólo queda un 10% de agua. Se ha perdido una superficie hídrica tan grande como Irlanda’ (El País, 14-03-2019)

Imagen NASA. Disminución de la masa de agua en 25 años, de 1989 a 2014

Es verdad, la URSS ya no existe y encima nos queda lejos … Pensemos pues en las Tablas de Daimiel, ahí al lado. De las 1.750 hectáreas del humedad, solo están encharcadas 152, el 9%. ‘Detrás de la paulatina degradación del parque está la prolongada sequía y, por encima de ello, las extracciones de agua para abastecer a las explotaciones agrícolas desde el acuífero de la Llanura Manchega Occidental’ (El Periódico de España, 05-04-2023)

El lago Urmia, en Irán, es otro ejemplo. A partir de 1979, con la revolución islámica, se empezó a primar la agricultura. También la industria se tenía que recuperar. Allí, las antiguas plantaciones de cereales, principalmente trigo y cebada, se fueron sustituyendo por frutales que necesitan mayor cantidad de agua. A mayor demanda, empezaron a construir presas y desviar los ríos que desembocaban en el lago. A la vez, en los alrededores del lago empezaron a hacerse pozos que, con el tiempo debían ser más profundos. También el agua de esos pozos se fue haciendo más salina porque el lago no se renovaba y esa sal se fue filtrando hasta el nivel del agua de los pozos (El País, 07-03-2016)

Ver timelapse de la NASA 1984-2014

Irán también nos queda lejos … bueno, habría que detenerse en lo que está ocurriendo en Doñana o en el Mar Menor.

Pero no solo la agricultura mal planificada tiene responsabilidad en los desastres relacionados con el abuso del agua. También el negocio del ocio. El gran ejemplo: Las Vegas.

En medio del desierto, Las Vegas se abastece del artificial Lago Mead, creado por la construcción de la presa Hoover. La presa se construyó en la década de los 1930 para evitar las inundaciones que se producían por el deshielo de las Montañas Rocosas sobre las zonas de cultivo. Muy cerca de ella, a 48 km, se desarrolló Las Vegas por los mismos años.

El nivel del lago Mead ha bajado más de 40 metros desde el año 2000. La demanda de agua de Las Vegas ha obligado a establecer planes de control del despilfarro. A su vez ha obligado a tomar el agua en partes más bajas del lago Mead lo que acelera su desnivel.

Para poner remedio a la situación y con el objetivo de no desperdiciar el agua sobrante de la ciudad (fuentes, lagos artificiales, jardines, etc.) se construyó un canal que devolviera este remanente al lago Mead. El problema esta vez es que la canalización impide que se inunden los humedales naturales lo que incide en la fauna y, además, se devuelven más lodos, lo que también revierte negativamente en el lago.

Todo este despliegue de medios para contener la pérdida de agua está orientado a mantener el beneficio económico que produce el turismo de juego y ocio. Aunque las leyes entre los estados limítrofes obligan a respetar las cuotas de agua, el mayor consumo corre a cargo de residentes y turistas que, en pro del desarrollo, implica mayores infraestructuras que atraen a más turismo y que necesitan más empleados para mantenerlas… un círculo vicioso, se llama.

También está lejos esto de Las Vegas … vale, pensemos que este mismo verano varias poblaciones de la costa de Málaga están sufriendo restricciones de agua (Diario Sur, 30-06-2023). Sin embargo, un campo de golf y un parque acuático parece que son imprescindibles para una zona desértica y al lado del mar.

Aún hay más casos y más ofensivos, si nos ponemos a pensar. En todos los anteriores hay decisiones gubernamentales que no tuvieron en cuenta los efectos que podían producir. Lo que se valoró fue la rentabilidad monetaria inmediata sin contar los costos para la vida.

Posiblemente queramos justificar esos proyectos y a nosotros mismos pensando que no había información científica suficiente… No hay excusas ahora porque sí la hay y tenemos la obligación de recordárselo y exigir a nuestros gobernantes que la utilicen en favor de la mayoría. Nuestro trabajo no termina en el momento de votar. Para eso se inventaron los mecanismos de control social de las instituciones.

Recordemos que nuestros gobernantes son personas que también tienen ambiciones e intereses y no siempre saben o comprenden la gravedad de sus decisiones. Lo mejor entonces: recordarles que están obligados a contar con sus administrados y con la ciencia.

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